Homenaje a Béla Tarr
Béla Tarr, la oscura belleza del mundo
El cineasta húngaro Béla Tarr, una de las figuras más destacadas del cine europeo de los últimos treinta años, falleció el 6 de enero a los 70 años. Maestro de los planos secuencia y del crudo blanco y negro, creó una obra singular. Sus películas, marcadas por la dilatación del tiempo, la repetición y el silencio, exploran el dolor de la condición humana.
Su película Sátántangó (1994) sigue siendo el ejemplo más radical: un hipnótico fresco de siete horas sobre el colapso del comunismo en Europa del Este y su decadencia material y espiritual, adaptado de la novela del premio Nobel László Krasznahorkai, colaborador habitual.
Tarr rodó su primer cortometraje amateur a los 16 años y dirigió su primer largometraje en 1979, El nido de la familia . Entre sus obras más importantes se encuentran La condenación y Armonías de Werckmeister . Su última película, El caballo de Turín (2011), marca la culminación de su trayectoria. Aún se recuerda una memorable proyección en el cine Capitole, a la que asistió.
A menudo comparado con Tarkovsky, inventó un lenguaje cinematográfico único, con tan solo una docena de películas, pero dejando una huella inmensa e imborrable en el cine de autor y en nuestras mentes.